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Animales de guerra (I): berserker, úlfhéðnar y svinfylking

Hago aquí un pequeño aviso introductorio para explicar que lo que iba a ser un artículo sencillo, no lo ha sido para nada y me ha llevado mucho más tiempo del que preveía (he tenido que comprar algún libro descatalogado por el camino y ha tardado un poquito) y que, como me ha salido más largo que un día sin pan, voy a dividir en dos partes: la teoría (o la literatura) y la arqueología. Además no vamos a hablar solo de vikingos, sino que nos vamos a remontar bastante más en el tiempo y en el espacio.

Introducción a los berserker: ¿mito o realidad?

berserker
Berserker mordiendo los escudos en el Ajedrez de Lewis

Mucho se ha hablado de los berserker. De hecho, hay infinidad de artículos por internet sobre ellos. ¿Existieron de verdad? ¿Eran un cuerpo de élite? ¿Se drogaban para luchar tal y como nos cuentan las fuentes? ¿Son de época vikinga o anteriores? ¿De dónde sale el mito? Estas son solo de las preguntas que nos pueden venir a la mente cuando hablamos de este tipo de guerreros que «se transformaban» en animales para luchar.

La mayoría de los artículos que podéis encontrar por la red suelen centrarse en los aspectos más escabrosos o morbosos relacionados con este tipo de personajes, pero abordan poco en los aspectos más históricos y, muchos menos, los arqueológicos. ¿Por qué ha llegado hasta nosotros que existían unos guerreros que luchaban desnudos o con pieles de animales, drogados hasta las cejas y aparentemente poco bien de la cabeza? ¿De dónde viene o de dónde ha salido esto? Esto es lo que vamos a intentar responder aquí.

De simples mortales a dioses y animales: el guerrero-animal como un fenómeno prehistórico

Al hablar de berserker, obviamente, lo primero que nos viene a la mente es el mundo nórdico. Los vikingos, para ser concretos. Sin embargo, debemos comenzar este artículo haciendo hincapié en que este fenómeno de transmutación o de asociación es inherente a casi todas las sociedades pasadas. Los guerreros de casi todas estas sociedades y culturas antiguas recrearon danzas y rituales en las que adoptaban aspectos de sus dioses y de sus antepasados míticos, entre ellos, animales totémicos.

En una época en la que la batalla era el espacio o el aspecto de la vida que más se vivía de forma mítica y mística, representarse como dioses y otro tipo de seres era parte de la forma de lucha.

Y aunque no es lo que nos interesa principalmente aquí, estamos hablando de un fenómeno de cientos de miles de años. Los guerreros de la Edad de Piedra sentían el hechizo que les hacía conectar y empatizar con los animales, así como el estado de alteración mental que iba ligado a ello. En el periodo Auriñaciense[1] hay cuevas con paredes pintada donde los hombres portan máscaras de animales no solo para acechar a la presa, sino también para identificarse con sus ancestros en danzas rituales. En el sur de Alemania se encontró una figura de marfil representando un cuerpo humano con cabeza de león.

Hace unos días, por ejemplo, aparecía en los medios de comunicación la noticia de que se había descubierto una pintura rupestre, de al menos 44 000 años de antigüedad, que representa seres humanos con cabezas de animales y está en una cueva de Indonesia.

Prehistoria
Los humanos con cabezas de animales estaban cazando búfalos enanos y cerdos verrugosos (Nature)

En el Mesolítico se produce un interesante cambio de mentalidad: identificarse con un animal no solo otorga una experiencia rica y transformadora, sino que el origen de la guerra y el orgullo masculino se remonta al cambio en este momento, donde la Humanidad pasa de ser presa a depredador.

Pasado el periodo prehistórico, la idea de cambiar de forma en un animal es algo que recorrió la imaginación de los hombres en todo el mundo Antiguo: Agamenón, según Platón, quería ser un águila; Ajax, un león; Orfeo, un cisne.

Los guerreros de todo el mundo encontraron simbolismos en todo tipo de aspectos de la naturaleza: truenos, tormentas, rayos y relámpagos, la estabilidad de las raíces de las montañas, los ríos o el vuelo de los pájaros y otras tantas características animales. Los africanos tenían guerreros león, leopardo y pantera; los aztecas tenían guerreros puma, jaguar y león; los chinos tenían guerreros tigre; los romanos tenían conexión con el león y en el siglo XX los guardias del imperio Austro-Húngaro llevaban pieles de leopardo.

Los guerreros indoeuropeos desde los indios védicos y los iranios, pasando por los celtas o los germanos tuvieron identidades animales. Homero, por ejemplo, solía describir la excelencia de un personaje ligándolo a un león, a un jabalí o a un águila; así como la poesía de los celtas insulares expresaba su espíritu animal en términos del mundo animal. Los griegos clásicos y los romanos hacían lo mismo: Arriano, para hablar de los ejércitos de Alejandro Magno o de Julio César como los guerreros agudos que eran indicaba que luchaban como animales salvajes.

Muchos pueblos indoeuropeos conservaron algunos de estos aspectos bélicos cuando pasaron de lo primitivo a lo arcaico y, en el caso de la Grecia y la Roma clásica, cuando pasaron hacia la guerra «civilizada».

¿Y cómo se asemejaba el humano al animal? La mejor manera para identificarse con un animal era poniéndose su piel: existen grabados de mediados del siglo dieciséis que muestran guerreros Cuetlachtli mexicanos vistiendo capuchas de lobo, de la misma manera que lo hacían los guerreros lobo indoeuropeos mucho tiempo atrás y en lugares muy alejados. El modus operandi es el mismo a través del tiempo y del espacio.

En el caso del guerrero-lobo en concreto, su existencia es una constante tanto en el Nuevo Mundo como en el antiguo; el folklore tanto americano como europeo nos muestra a personas transmutando en lobos al vestir sus pieles y siendo liberados de esta transmutación, por ejemplo, quemando dichas pieles.

Animales de guerra en el mundo germánico y nórdico anterior a los vikingos: romanos y germanos

Si nos acercamos ya al mundo nórdico, lo que tenemos que tener presente es que la iconografía germánica (y por ende, la nórdica) es eminentemente zoomorfa. Y de entre todas las figuras posibles, hay ciertos animales que han tenido un papel preeminente y prominente en las representaciones iconográficas. Más aún, según el contexto y el soporte de esas representaciones, los animales son unos y otros.

De entre estos animales hay  un grupo que se pueden considerar animales de guerra ya que su presencia la podemos encontrar en distintos objetos y situaciones relacionadas con el mundo bélico, como son ciertas armas: escudos, yelmos, etc.

No son pocos los autores (como Prudence Jones y Nigel Pennick[2]) los que proponen buscar los orígenes de las transmutaciones en animales en el norte de Europa en la magia de caza o de cazadores. Y van más allá, de todos los animales destacan tres cultos principales: el oso, el lobo y el jabalí.

El pueblo germánico de los bátavos, al que ya citaba Tácito en su obra Germania[3], acudía a la batalla cantándole a Hércules, que portaba un garrote. Como los héroes les inspiraban, podemos asumir que algunos de ellos luchaban con garrotes, al estilo del héroe.

En ese sentido, los dioses y los antepasados heroicos fueron modelos, sin duda, para los guerreros lobo, los guerreros de pelo largo, los guerreros-fantasma, los que llevaban a cabo cánticos barritus[4] o los berserker.

Estos estilos se sostienen en tradiciones tribales, cultura e identidad y fortalecían el guerrero individual: este se convertía en algo más grande que él mismo, una parte del pasado y el futuro de la tribu, mimetizándose con aquellos que habían luchado y caído antes que él. Derivado de las creencias y los estados mentales, además de las armas, el estilo del guerrero se manifestaba en su vestimenta, su armamento y sus técnicas de lucha.

Además, los tipos de estilos podían ser flexibles y conceptuales: algunos eran muy técnicos, otros estaban más ligados a las ideas y las nociones, pero todos se fundían. Este tipo de guerreros y sus estilos nos dicen mucho. Nos cuentan cómo, mucho tiempo atrás cuando la guerra formaba parte del día a día, los hombres buscaban la forma de alcanzar el éxtasis que les permitiese hacer cosas asombrosas: védicos, homéricos, celtas, germanos son ejemplos. Y son parte de grandes leyendas.

Los guerreros lobo fundaron Roma en el 753 a. C., entronaron al Emperador Constantino en el 306 d. C. y unificaron Noruega en la batalla de Hafrsfjord[5] en el 872 d. C., por poner un ejemplo. O eso nos dicen las fuentes.

Vikingos
La batalla de Hafrsfjord de Ole Peter Hansen (1870).

Rastreables durante la Edad del Bronce en casi toda Europa y el oeste de Asia, este tipo de estilos de guerrero cedió el paso entre griegos y romanos a la guerra «racional». En la Europa central y la Europa del norte, sin embargo, los guerreros mantuvieron este estilo hasta la Edad del Hierro y la temprana o Alta Edad Media, es decir, hasta los vikingos y algo más allá, durante la época de las Sagas. Y aquí llegan los berserker.

La columna de Trajano

La columna de Trajano, en Roma, es probablemente la mayor y más espectacular obra de arte en Roma. Es, además, una fuente indispensable para observar este tipo de guerreros antiguos. Hablaremos mucho más de ello en la segunda parte del artículo cuando hablemos de arqueología, pero vale la pena detenerse aquí para indicar algunas ideas.

En la columna se pueden apreciar bajorrelieves que muestran o reproducen escenas de la conquista de Dacia en los años 101 – 106 d. C. En estas escenas, tremendamente interesantes, lo que se observa son las tropas romanas con un añadido: auxiliares y aliados de Roma procedentes de las regiones limítrofes, incluyendo guerreros tribales de ambos lados del río Rin.

De todas las escenas, en el caso que nos ocupa, la que es particularmente interesante es la número 36. En esta escena podemos ver distintos tipos de guerreros en pie, juntos, algunos vistiendo pieles de oso o de lobo a modo de capucha o gorro, descalzos y con el pecho descubierto. La diferenciación entre los que van con pieles de oso y los que van con las de lobo es muy clara y los historiadores y arqueólogos hoy en día los asocian con los germanos.

Al margen de en esta columna, no hay otro ejemplo en la historia, conocido hasta hoy, en el que aparezcan guerreros germánicos representando lobos u osos hasta ochocientos años después. Tendemos que esperar al año 872 d. C., en la batalla de Hafrsfjord, donde el poeta y escaldo Þorbjörn Hornklofi nos describe en su obra como estos dos tipos de guerreros lucharon juntos bajo las órdenes del ejército de Harald I de Noruega, Harald Hermosa Cabellera. Ochocientos años después, aparecieron los úlfhéðnar (guerreros que llevaban capucha de lobo) y berserker (guerreros que llevaban camisas de oso; más adelante cualquier tipo de guerrero furioso).  El poema de Hornklofi nos muestra la existencia (ficticia o no) de estos dos tipos de guerreros.

Los guerreros animal en el mundo nórdico vikingo: berserker, úlfhéðnar y svinfylking

La elección de esos animales no resulta extraña: osos, lobos y jabalíes son animales de gran fuerza, fiereza y resistencia. Son grandes ejemplos de manada y, por lo tanto, de hermandad.

El mundo nórdico, heredero del germánico y con gran influencia de la religión y las creencias sámi o laponas, era un mundo con fuertes vinculaciones con el chamanismo: la figura de Odín, está relacionada con los chamanes; la figura de las völvas, también.

Dentro de estas creencias existía una figura de gran importancia: la fylgja (fylgjur en plural), un concepto que hace referencia a un ser o espíritu sobrenatural que acompaña a una persona en relación con su destino o fortuna. Fylgjur eran animales que reflejaban el carácter de una persona, similar a su animal totémico. Si un hombre se veía como el líder, solía tener una fylgja asociada y estos animales podían ser desde bueyes, cabras, jabalíes, osos, lobos, águilas, halcones o serpientes, entre otros.

En concepto de fylgjur también hacía referencia a las transformaciones entre humanos y animales, a modo de cambiaformas. En la saga de Egill Skallagrimson o en la de Hrolf Kraki hay referencias a personas que se transforman en osos o lobos durante las batallas.

Berserker: los hombres oso

Según la literatura nórdica medieval los berserker fueron aquellos guerreros que lucharon bajo un «trance furioso».

Hoy en día la palabra existe en inglés, berserker en singular (berserkers plural) y significa frenético, furioso, enloquecido o delirante

En nórdico antiguo, berserk, el plural berserkir, proviene etimológicamente del nórdico antiguo bjørn/berr (oso) y serkr (capa/sayo), lo que significaría, literalmente, camisa de oso, o algo similar, es decir, aquel que lleva una capa o camisa hecha de piel de oso. 

Placa de Torslunda
Placa del yelmo de Torslunda: Hombre entre osos

Y aquí llega, otra vez, uno de los principales problemas. Esto no es lo que parece que dicen las Sagas, que nos hablan de guerreros desnudos. ¿Por qué? Una vez más (y no será la última, creedme) estamos ante un caso de una traducción errónea. En el siglo XIII, Snorri Sturluson (causa y a la vez solución de muchos de nuestros problemas) interpretó este término no como bear (oso) sino como bare (desnudo). Y aquí tenemos el mito otra vez. Snorri habló de guerreros que luchaban desnudos, tal vez vez con algún tipo de piel de oso.

No obstante, a día de hoy las interpretaciones que nos hablan de guerreros desnudos y drogados se han quedado dentro del mundo académico bastante relegadas, buscándose otras hipótesis más históricas y algo más realistas, aunque, como veremos, sin demasiado consenso.

Las investigaciones sostienen que los berserker extraían su poder de oso y esto se debía como ya hemos visto a algún tipo de culto a este animal; un culto que en algún momento se expandió por todo el hemisferio norte y que debió perdurar durante bastante tiempo. Como curiosidad, la guardia real danesa utiliza a día de hoy todavía gorros con piel de oso (morriones).

Los berserker en las Sagas y en la literatura nórdica

Más allá de las representaciones arqueológicas (que veremos en la segunda parte de este artículo) llegados al periodo vikingo la principal fuente sobre los berserker es la literatura nórdica: Sagas, poemas escáldicos, Eddas, etc., lo que, como ya sabéis, no deja de ser un pequeño problema para determinar su veracidad histórica. Si queréis leer sobre la problemática de las Sagas como fuente histórica podéis hacerlo aquí.

El relato más antiguo en el que este tipo de personaje aparece mencionado es en el poema escáldico de Þorbjörn Hornklofi[6] dedicado al rey Haraldr Hárfagri o Harald I de Noruega, escrito probablemente en el siglo IX. Aquí se hace referencia a este rey como un úlfhéðnar, que veremos a continuación, no como un berserker, porque habla de hombres vestidos con pieles de lobo y no de oso, pero es igualmente reseñable ya que la diferencia entre ambos tipos de guerreros es complicada.

Ya más adelante, en su obra Gesta Hammaburgensis ecclesiae pontificum, el cronista alemán Adam de Bremen (1050-1081/85) los berserker eran guerreros que combatían «sin cota de malla, como lobos rabiosos, mordían el escudo y poseían la fuerza de un oso, masacraban a sus adversarios y ni el fuego ni el hierro hacían mella en ellos».

Por su parte, el historiador danés Saxo Gramático (1160-1208) indica que su obra Gesta Danorum (Historia de los daneses) que «dando feroces aullidos de su boca con gestos llenos de deformidad y corriendo precipitadamente de manera teatral, se animaban a la lucha con mutuas exhortaciones. Hay quienes cuentan que ladraban como perros furiosos al campeón que se les acercaba».

Los berserker aparecen de forma prominente en multitud de sagas y poemas nórdicos cuya elaboración se adscribe entre los siglos XII y XIV mayoritariamente, y las descripciones no se alejan de las anteriores. Las sagas más primitivas en muchas ocasiones presentan a los berserker como guerreros de élite, una especie de guardia personal, de los reyes y más altos nobles. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo de escritura de las Sagas, los berserker comienzan a aparecer en estas ya no como guerreros de élite o campeones de reyes, sino como hombres voraces que saqueaban, expoliaban y mataban indiscriminadamente.

Así, los berserker pudieron mutar hacia el último periodo de la literatura nórdica hacia ogros de cuentos de hadas, pero hay razones para creer que en el periodo de las Migraciones eran o se consideraban, al menos en la literatura, una compañía privilegiada de guerreros que daban sus vidas por luchar, sustentados, apoyados y respaldados  por la comunidad como seguidores de algún dios. Probablemente de Odín si tenemos en cuenta los atuendos y los símbolos (al menos de los lobos y de los osos). Los berserker bien podrían haber sido hombres de este tipo los que mantuvieron vivo el culto a Odín y ayudaron a preservar el rico abanico de tradiciones sobre héroes antiguos que ha llegado hasta nosotros.

Esta representación como figuras impopulares podemos verla en algunas de las historias de Saxo Gramático, conde aparecen reprochando a algunos reyes su cobardía, llevando a cabo crueles venganzas o desafiando a otros a la batalla.

Según las fuentes nórdicas los berserker en las batallas estaban sujetos a ataques de frenesí, aullaban como animales salvajes, echaban espumarajos por la boca o mordían los bordes metálicos de sus escudos. Según las creencias, y los escritos, en este estado de trance eran inmunes al dolor, al acero y al fuego, y casaban grandes estragos entre las filas de los enemigos.

El historiador, jurista, escaldo y escritor islandés destaca en su Saga de los Ynglingos, que estos personajes «iban sin cotas de malla y estaban rabiosos como perros o lobos, mordían sus propios escudos, eran fuertes como osos o toros; mataban a la gente, y ni el fuego o el hierro los afectaban; eso es llamado “furor berserk”. Snorri los describe, además, como hombres de Odín que luchaban sin armadura, enojados como lobos y perros, mordiendo sus escudos y fuertes como osos o bueyes salvajes. Tanto que podían matar a una persona de un solo golpe, pero jamás eran tocados por el fuego o el hierro.

En otra Saga de Snorri, la famosísima Saga de Egil Skallagrimson, el autor vuelve sobre sus palabras y realiza la siguiente descripción: «Y cuando se acercó al recinto del combate le surgió el “furor berserk”, empezó a aullar horriblemente y a morder el escudo».

Por su parte, la Saga de Svarfdӕla habla de un tipo de guerreros que luchaban cuerpo a cuerpo en combates singulares y que una vez morían se les cubría con sus pieles de oso antes de los rituales del funeral.

En la literatura nórdica también leemos que Sigmundo el Volsungo y su hijo Sinfjotli se adentraron en el bosque para escapar de sus enemigos vistiendo pieles de lobos, utilizando su lenguaje y comportándose como una manada, aullando cuando les atacaban. Se comprometieron a enfrentarse contra hasta siete hombres a la vez, pero no más.

En la Saga de Hrolf Kraki aparece el personaje de Bödvar Bjarki[7], de quien se dice que salió a luchar con la apariencia de un oso mientras, en realidad, estaba durmiendo en casa. Este tipo de historias de guerreros en trance luchando en evidente éxtasis aparecen en muchas historias guerreros que cambian de forma, vagamente recordadas y puestas por escrito mucho tiempo después de que los berserker hubiesen desaparecido de la escena.

Se ha puesto mucho énfasis en la naturaleza frenética o delirante de estos hombres, sin embargo, en realidad las fuentes describen o mencionan otra serie de características que han sido ignoradas u omitidas (intencionadamente o no, como siempre).

La idea de Snorri de que ni el fuego ni el hierro les hacían el menor daño ha sido reiterada hasta la saciedad, pero se menciona también que no eran inmunes a los palos/garrotes o a otros instrumentos contundentes similares.

Dentro de las Sagas, podemos distinguir cuatro tipos de berserker:

  • El berserker del rey
  • El berserker desafiante
  • El berserker ‘holmgangumadr’ o del duelo[8]
  • El berserker vikingo

Berserker: prohibidos por ley

Se dice que reyes como Harald Hermosa Cabellera y otros utilizaron berserker como cuerpos de élite cercanos a ellos. Es posible que todo lo relacionado con los berserker fuese una especie de ritual de estos cuerpos o que utilizasen este nombre para infundir miedo o como algo disuasorio.

Algo de cierto en todo ello habría, aunque no sepamos distinguir al cien por cien la realidad el mito, ya que en el año 1015 el jarl Eiríkr Hákonarson[9] de Noruega desterró o proscribió a los berserker. Según La saga de Grettir justo antes de su expedición a Inglaterra proscribió a los berserker y prohibió los duelos por ley.

También se hizo en el código de leyes islandés Grágás (uno de los manuscritos escandinavos más antiguos) donde se sentenciaba a los guerreros berserker al destierro. Hacia el siglo XII las bandas organizadas de berserker habían desaparecido.

La realidad de esto parece ser que, según describen algunas Sagas, los berserker que usaron y abusaron el holmgang, probablemente como método para dirimir rápidamente disputas. En parte debido a este motivo, los holmgangs fueron prohibidos por la legislación islandesa en el año 1006, sin embargo, en Noruega o Suecia parece ser que estuvieron vigentes hasta bien entrado el siglo XVII y se prohibieron legalmente en el año 1738.

Holmganga

Egill Skallagrímsson negociando las condiciones de un holmgang con Berg-Önundr, de Johannes Flintoe.

¿Significa esto que los berserker como aparecen en las Sagas, casi con poderes mágicos, fueron reales? Más bien podría indicar probablemente fuesen guerreros que llevaban a cabo rituales y prácticas con fuertes raíces paganas y con fuerte connotación ancestral que, una vez llegado y aceptado el cristianismo en Escandinavia y en Islandia, ya no tuviesen cabida y hubiese que prohibirlos.

Úlfhéðnar: los hombres lobo

Pese a que dentro de la cultura nórdica el personaje más famoso es el de berserker y hombre oso, dentro del mundo de las transmutaciones animales el más habitual es el hombre o guerrero lobo. Aparecen en todas o casi todas las leyendas de los pueblos Indoeuropeos, turcos, mongoles y hasta culturas nativas americanas.

Placa de Torslunda
Placa del yelmo de Torslunda: Odín seguido de un personaje con atuendo de lobo.

El término úlfhéðnar (en singular úlfheðinn), también asociado con los berserker, aparece no solo en iconografía desde tiempos antiguos, sino también en Sagas como la Saga Vatnsdæla , Haraldskvæði[10] y Völsunga saga, donde se dice que vestían pieles de lobo cuando entraban en batalla. Los úlfhéðnar a veces han sido descritos como los guerreros de Odín.

Esto es porque, según la mitología nórdica, unos de los animales de este dios son los lobos. Tanto en la Edda poética como en la Edda prosaica (ambas fuentes del siglo XIII), aparecen dos lobos llamados Geri (voraz) y Freki (codicioso) al servicio o acompañantes de Odín. Algunas representaciones arqueológicas así parecen indicarlo también.

Odín
El dios Odín en su trono, flanqueado por sus lobos Geri y Freki y los cuervos Huginn y Muninn, (1882) Carl Emil Doepler

Los guerreros lobo germánicos dejaron su huella a través de escudos y estandartes capturados por los romanos y mostrados durante el armilustrio[11]. Más cerca ya de la época vikinga son las placas de Torslunda, donde aparece una figura que se cree que es Odín, la veremos en el próximo artículo, acompañada de un hombre ataviado con piel de lobo portando una lanza.

Svinfylking: los hombres jabalí

Placa de Torslunda
Placa del yelmo de Torslunda: guerreros en marcha portando lanzas con un yelmo tocado con la figura de un jabalí.

Los jabalíes son, probablemente de los tres que hemos mencionado, los menos conocidos como animal de culto o totémico y, sin embargo, dentro del mundo nórdico estos animales están íntimamente relacionados con los dioses Vanes. El dios Frey era el dueño de Gullinbursti, la diosa Freya –su hermana– era la dueña de Hildisvíni y los jabalíes se pueden encontrar en incontables mitos e iconografía germánica, sueca en particular, y Anglosajona, cuya raíz, ya sabéis, es germánica también.

Freya

Freyja sobre Hildisvíni visitando a Hyndla. Ilustración de Lorenz Frølich (1895).

Lo hombres jabalí lucharon al frente de un tipo de formación llamada svinfylking (cabeza de jabalí) en forma de cuña. Tal vez recibían su nombre por esto y no por ningún tipo de atuendo. Dos de los mejores guerreros a su vez formaban el ‘rani’ (el hocico).

Se les describía como los maestros del disfraz y del escapismo ya que poseían un enorme conocimiento del territorio. Similares a los berserker y los úlfhéðnar, los svinfylking utilizaban a fuerza del animal, en su caso el jabalí, como la base de su artes marciales. Aunque lo veremos en el próximo artículo, arqueológicamente hablando el jabalí también es rastreable desde tiempos anteriores a la Era Vikinga. Un ejemplo es el yelmo de Benty Grange, un casco defensivo militar de la Alta Edad Media, variante del spangenhelm, en cuya cresta se encuentra la figurilla de un jabalí.

Las teorías en torno a los berserker (y otros guerreros-animal)

¿Por qué parece que antes de la Era Vikinga había más animales totémicos o más guerreros-animal y para la Era Vikinga o, más bien, el momento de la literatura nórdica todo son berserker? Es probable que debido a que la única diferencia entre ellos es el animal que los representa, el animal totémico, con el paso del tiempo se acabasen identificando todos en un solo tipo de animal, el oso. Aunque queden resquicios de los demás.

Sobre si los berserker y similares existieron o no, o si lo hicieron tal y como pintan las Sagas, lamentablemente, como en tantos aspectos relacionados con el mundo nórdico, no hay una teoría que nos dé una explicación cerrada. De nuevo nos movemos entre hipótesis (bien argumentadas y sustentadas en fuentes e investigaciones, que son las únicas de las que nos debemos fiar siempre).

La historiadora y especialista en religiones del mundo nórdico Hilda Ellis Davidson (cuyas obras a mí personalmente me fascinan) encontró unas menciones en la obra del Emperador Constantino VII (905-959 d. C.) De cerimoniis aulae byzantinae (Libro de ceremonias de la corte bizantina) sobre unas ‘danzas góticas’ realizadas por miembros de la Guardia Varega del Emperador. Como muchos y muchas sabréis, La Guardia Varega fue una unidad de élite del Imperio bizantino que existió entre los siglos X y XIV cuyos integrantes eran una especie de guardia personal del emperador.

Aunque con el tiempo sus integrantes ostentaron orígenes diversos, en sus inicios fueron mayormente de origen nórdico: noruegos, suecos, daneses y algunos islandeses. En estas anotaciones de las que nos habla Ellis Davidson se indica que estos guerreros realizaban estas danzas vistiendo pieles de animales y máscaras, por lo que ella cree que existe cierta conexión entre estos guerreros y los rituales que pudiesen haber llevado a cabo los berserkers en Escandinavia.

Guardia Varega

Guardia varega. Ilustración de la crónica de Juan Skylitzes, Skylitzes Matritensis.

El trance que experimentaban los berserker se conoce como berserkergang, traducido por algo así como ‘furor o frenesí berserk’ o ‘el movimiento del berserker’ y se ha descrito como hemos leído en muchos lugares, entre ellos Snorri Sturlurson.

Esta furia berserker consistía en acciones que de otro modo parecían imposibles para los hombres. El trance comenzaba con temblores en el cuerpo y rechinar de dientes, la cara se les hinchaba y cambiaba de color, se producían mareos, gran rabia, aullaban como animales salvajes, mordían los extremos de sus escudos y atacaban cualquier cosa que se interpusiera en su camino, amigo y enemigo sin distinción. Cuando el trance pasaba, se producía un embotamiento de la mente y un debilitamiento general que podía durar hasta varios días.

Cuando algunos hombres de una aldea vikinga salían de expedición de saqueo, aquellos que iban de berserker solían vestir prendas especiales, por ejemplo pieles de lobo o de oso, para indicar su condición y avisar así podía no distinguir amigos o enemigos cuando estaba frenético y así los aliados podían mantener las distancias.

¿Y cómo se llegaba a esta situación? Algunos estudiosos creen que este tipo de trance podía inducirse voluntariamente consumiendo drogas como los hongos alucinógenos conocidos como Amanita muscaria o cantidades ingentes de alcohol (cervezas a hidromiel mayormente en aquella época y en aquellas zonas). Sin embargo y aunque es lo que más hemos leído una y otra vez y lo que aparece en todas partes cuando hablamos de berserker, esto es algo muy debatido por la comunidad científica hoy en día.

En 1977 cerca de Fyrkat, en Dinamarca, se halló una tumba que contenía semillas de una planta conocida como Hyoscyamus niger[12] o beleño negro. Un análisis de los síntomas que causaba su ingesta pusieron sobre la mesa que estos eran mucho más similares a los episodios descritos en la literatura nórdica sobre los berserkers que la amanita muscaria o la ingesta masiva de alcohol.

Hyoscyamus niger
Hyoscyamus niger en Köhler’s Medicinal Plants, 1887

No obstante, no hay ningún tipo de consenso en ello. Aunque no es improbable que los guerreros se drogasen para auto inducirse trances. Este tipo de acciones las hemos visto asociadas a distintos ámbitos, como la lucha o la religión, desde la prehistoria. En el caso nórdico, las völvas o hechiceras también parece que usaron algunas técnicas similares para entrar en los trances que les permitían la adivinación. Estos trances tampoco son desconocidos en el mundo del chamanismo, tan extendido y común en el mundo lapón o sámi y de quienes los vikingos importaron probablemente no solo ideas, sino acciones, dioses y rituales.

Otras teorías, tampoco con consenso mayoritario, han sugerido la enfermedad mental, la histeria autoinducida, la epilepsia o algún tipo de enfermedad genérica para explicar la existencia de este tipo de guerreros con este tipo de comportamientos. Todo ello probablemente iniciado o potenciado antes de la batalla con algún tipo de ritual o, incluso, con algún tipo de sustancia.    

Dentro de estas teorías destaca la que sostiene que las manifestaciones físicas de los berserker junto con su ira eran una forma de histeria autoinducida. Iniciada antes del comienzo de la batalla a través de algún tipo de ritual, llamado effektnummer, incluía acciones como morder escudos o aullar como animales.

Otros autores como Jonathan Shay han desarrollado estudios en los que comparan la conexión que existe entre la furia explícita de los berserker en las fuentes y  la hiperactivación del trastorno de estrés postraumático. Lo estudió dentro de su especialidad que eran los veteranos de la guerra, especialmente la de Vietnam, y concluía que si un soldado sobrevivía al estado de locura, en algunos se producía la muerte emocional y la vulnerabilidad hacia la ira explosiva dentro del plano psicológico y la hiperactivación permanente de su fisiología. Todos ellos marcadores habituales del estrés posrraumático.

Conclusiones

Soy consciente de que la cantidad de ideas y dato que se han expuesto es abrumadora, por lo que no quiero extenderme demasiado en las conclusiones, pero sí me gustaría presentar alguna de las hipótesis que con la lectura y la investigación he desarrollado.

Centrándonos en el caso de los berserker vikingos (no de los guerrero-animal en general, ya que eso es el contexto para presentarlos) cabe preguntarse a través de qué o de dónde conocemos a estas figuras. Y la respuesta, como en tantas otras cosas, es en la literatura nórdica medieval.

Entonces, ¿esto quiere decir que son personajes reales que existieron? La respuesta, como siempre, es que probablemente no (no como se presentan en estas fuentes). Ya sabéis que es mucho más complicado que decir «si sale en una Saga, existe» porque ya hemos explicado anteriormente de la problemática de las Sagas como fuente histórica.

Lo más probable es que los berserker sean una de tantas figuras que la literatura nórdica ha adaptado o evemirizado[13] desde algún tipo de mito o leyenda anterior con, por supuesto, una base histórica o real. ¿Qué quiero decir con esto? Os voy a poner un ejemplo que probablemente sea más sencillo de comprender y del que hablaremos dentro de poco en el blog: las mujeres guerreras, las skjaldmö.

Sabemos de ellas, de nuevo, mayormente por las Sagas. Este tipo de personajes son casi exclusivos de ellas. La arqueología no sustenta esta figura en la cantidad de la literatura nórdica y la iconografía (piedras rúnicas y figurillas) nos muestran figuras que no tenemos claro lo que son, salvo que son mujeres.

Valquiria
Piedra de Tjängvide, a la izquierda puede observarse una figura femenina que ofrece lo que parece un cuerno al jinete que, probablemente, representa a Odín sobre Sleipnir.

El caso es que si rastreamos un poco lo que sí tenemos en la mitología nórdica son las figuras de las valquirias, que es lo que parece que son muchas de las representaciones de las que disponemos. Un ejemplo es Piedra de Tjängvide (Gotland, Suecia), donde se puede observar lo que se cree que es una valquiria con un cuerno para beber en las manos. La interpretación más común es que espera a las puertas del Valhalla la llegada de los nuevos einherjar, los caídos en batalla que recogen el resto de valquirias y que llevan al gran salón para Odín.

¿Es posible que las skjaldmö de las Sagas sean las valquirias de la mitología de forma evemerizada, igual que hizo Saxo con dioses nórdicos convirtiéndolos en reyes reales?

Mi hipótesis es que podría serlo. ¿Es posible, pues, que los berserker de las Sagas sean algún tipo de guerrero de la mitología nórdica también evemerizado y convertido en un tipo de guerrero real? Mi hipótesis es que por qué no.

En el próximo artículo hablaremos de las representaciones iconográficas y arqueológicas de todo esto.

Bibliografía

ANDREN, Anders. Old Norse Religion in Long-term Perspectives: Origins, Changes & Interactions. Nordic Academic Press, Lund, 2006.

ELLIS DAVIDSON, H. R. Myths and Symbols in Pagan Europe: Early Scandinavian and Celtic Religions. Syrcause University Press, Nueva York, 1988.

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ELLIS DAVIDSON, H. R. Viking and Norse Mythology (Library of the World’s Myths & Legends). Bounty Books, EEUU, 1996

JONES, Prudence. PENNIC, Nigel. Late Germanic Religion. A History of Pagan Europe. Routledge, Londres, 1997.

LINDOW, John. Norse Mythology: A Guide to Gods, Heroes, Rituals, and Beliefs: A Guide to the Gods, Heroes, Rituals and Beliefs. Oxford University Press, Oxford, 2002.

PAGE, R. I. Chronicles of the Vikings. Records, Memorials, and Myths . University of Toronto Press, Toronto, 1995.

PRICE, Neil. The Viking way: religion and war in late Iron Age Scandinavia. Uppsala universitet, Uppsala, 2002.

PRICE, Neil. BRINK, Stephan. The Viking world. Routledge, Londres, 2016 (2ª ed).

SIMMEK, Rudolf. A Dictionary of Northern Mythology. D.S.Brewer, Suffolk, 2008



[1] La cultura Auriñaciense sustituyó a partir del 38 000 a. C. aproximadamente, a la cultura Musteriense y en otros lugares al Châtelperroniense, en el inicio del Paleolítico Superior. El Auriñaciense llegó a la zona de desarrollo desde el exterior, posiblemente extendiéndose de Este a Oeste por Europa, si bien los especialistas no se ponen de acuerdo en su origen último. Su nombre procede de la localidad occitana de Aurignac, pudiendo ser su nombre de origen eusquérico, ya que Aurignac se pronuncia en francés ‘oriñak’, palabra que se asemeja a la voz vasca ‘oreinak’ (oreiñak): ciervos.

[2] Late Germanic Religion. A History of Pagan Europe. Routledge

[3] Se trata de un trabajo etnográfico escrito por Tácito hacia el año 98, aproximadamente. Considerado una de sus obras menores,​ trata detalladamente los diversos pueblos de Germania contrastando su vitalidad y virtud frente a la debilidad y vicio de la corrompida sociedad romana. No obstante, Tácito nunca viajó a esas tierras y toda su información procede de fuentes secundarias, en el mejor de los casos.

[4] El barritus era una combinación entre grito y danza de guerra en época romana.

[5] La batalla de Hafrsfjord ha sido tradicionalmente identificada como la confrontación decisiva en la cual Noruega occidental fue unificada por primera vez bajo un único monarca.​ Los historiadores emplazan el conflicto cerca de Stavanger, entre los años 872 y 900.2​ Las únicas fuentes sobre los acontecimientos proceden de sagas islandesas y fueron escritas doscientos años más tarde, pero en general unas y otras coinciden en los aspectos más importantes.

[6] Þorbjörn Hornklofi, apodado garra de cuerno, fue un escaldo y vikingo noruego del siglo X que pertenecía a la corte del rey Harald I de Noruega. Hauksbók contiene un relato titulado Skálda saga Haralds konungs hárfagra («Saga de los escaldos de Harald») que describe una expedición a Suecia emprendida por Thorbjorn, Olvir Hnufa y Auðunn illskælda para expiar una ofensa, aunque su historicidad está ampliamente discutida.

[7] Bödvar Bjarki (del nórdico antiguo: Böðvarr Bjarki, significa «pequeño oso luchador»​), fue uno de los doce berserkers reclutados por el legendario Hrólfr Kraki, un legendario guerrero vikingo durante la Era de Vendel a principios del siglo VI. La fecha nunca ha sido cuestionada o ha sido motivo de controversia y que se deduce de las propias fuentes primarias y la fecha de la incursión del caudillo vikingo de los gautas, Hygelac en Frisia (alrededor de 516). También se sustenta en las excavaciones arqueológicas de los montículos de Eadgils y Ohthere en Suecia. ​ Bödvar Bjarki aparece como personaje en la tradición literaria anglosajona y la literatura medieval escandinava, en la saga Hrólfs saga kraka, en el epítome en latín de la hoy perdida saga Skjöldunga (Bodvarus), y Gesta Danorum (Biarco) de Saxo Grammaticus. Algunos investigadores piensan que Beowulf del poema del mismo nombre en inglés antiguo, es el mismo personaje, pero otros todavía discuten este argumento. A diferencia de Beowulf, se cita a Bödvar como noruego, un factor histórico entendiendo que el relato fue escrito por autores islandeses quienes en su mayoría descienden de colonos noruegos. No obstante, su hermano era el rey de Götaland (Geatland) y, como Beowulf, Bödvar llegó a Dinamarca procedente de Geatland. Más aún, nada más llegar a la corte danesa, mata a una bestia monstruosa que había estado aterrorizando a los daneses en el Yule durante dos años.

El poema Bjarkamál (del que solo se conservan algunas estrofas pero que Saxo Grammaticus presenta en una floreada paráfrasis) se entendió como un diálogo entre Bödvar Bjarki y su joven compañero Hjalti, quien una y otra vez urge a Bödvar despertar de su sueño para luchar por el rey Hrólf en su última batalla en la que están condenados a ser derrotados. Como se explica en la prosa, el despertar fue mal hecho, ya que Bjarki estaba en trance y su espíritu en forma de un oso monstruoso ayudaba a Hrólf mucho más que Bjarki podía hacer con sólo su fuerza humana.

[8] Holmgang (hólmganga en nórdico antiguo) era el nombre que recibía una forma peculiar de dirimir disputas mediante duelos durante la Era Vikinga. Holm + ganga pude traducirse como ‘ir hacia la isla’ o ‘camino hacia la isla’, probablemente proque estos duelos se llevaban a cabo en pequeños islotes y zonas remotas, como podemos leer en la Saga de Egil Skallagrímson.

[9] Eiríkr Hákonarson, también referido como Eric de Noruega o Eric de Hlathir (966-1016), fue jarl de Lade (en el actual Trøndelag), corregente de Noruega de 1000 a 1015 con su hermanastro Sveinn Hákonarson y jarl de Northumbria. Hijo de Håkon Sigurdsson, participó en varias batallas de gran importancia, como las de Hjörungavágr y Svolder, así como en la conquista danesa de Inglaterra.

[10] Hrafnsmál (nórdico antiguo: La canción del cuervo) es el título de varios poemas donde el cuervo, ave carroñera pero también vinculada a la mitología escandinava, tiene cierto protagonismo como símbolo del paganismo nórdico. La versión de Hrafnsmál de Þorbjörn Hornklofi (siglo IX) consiste en una conversación entre una valquiria sin nombre y un cuervo, que discuten la vida y obras marciales del monarca Harald I de Noruega. Por esta razón el poema también se le conoce como Haraldskvæði.

[11] El armilustrio era la fiesta militar que se celebraba anualmente en Roma en octubre para la purificación de las armas. Reunidas las legiones en el Monte Aventino eran revistadas, después de lo cual se ofrecía un sacrificio expiatorio por la prosperidad de los ejércitos y los celebrantes bailaban armados al son de las trompetas.

[12] Hyoscyamus niger, el beleño negro, hierba loca, entre muchos otros nombres vernáculos, es una especie de planta herbácea del género Hyoscyamus de la familia Solanaceae. Como todas las especies del género Hyoscyamus, es una planta venenosa que, aunque tenga ciertos usos farmacéutico/medicinales benéficos, para diversas dolencias y en dosis bien definidas, debe manejarse con suma precaución

[13] El evemerismo es una teoría hermenéutica, esto es, una teoría del arte de interpretar textos –especialmente los sagrados–  y de la interpretación de los mitos creada por Evémero de Mesene, quien vivió en el siglo VI a. C., y que desarrolló en su obra Hiera anágrafe. Según esta teoría, los dioses paganos no eran tales, sino que se correspondían con personajes históricos que contaban con un pasado vagamente recordado y que, por ello, habían sido convertidos en dioses dentro de una tradición de fantasía y leyenda. Por ende, los mitos y la mitología no son tal, sino que tendrían base histórica y real. 

La Iglesia utilizó el evemerismo para explicar las creencias arraigadas en el paganismo, aunque curiosamente no las aplicó a su propia religión. En este sentido, algunos escritores cristianos que narraron sobre el pasado pagano de los territorios escandinavos lo hicieron desde esta perspectiva evemerista, como es el caso del conocidísimo Snorri Sturluson, en su Edda menor o prosaica o en la Saga de los Ynglingos o el caso de Saxo Gramático en su Gesta Danorum.

Snorri describió que los Æsir eran hombres venidos de Asia que fueron tomados por dioses y que los orígenes de Odín se remontaban a un rey troyano que había desposado a una hija del rey Príamo. Tanto Snorri como Saxo convirtieron a los dioses escandinavos en hombres mortales, de un rango noble o de alta cuna, que vivieron vidas mortales y que, aunque llevaron a cabo grandes hazañas, no dejaban de ser personas de carne y hueso. Teniendo en cuenta que gran parte de los conocimientos sobre mitología que poseemos lo debemos a las obras de estos dos autores, se hace realmente necesaria su lectura teniendo en cuenta esta perspectiva evemerista y sabiendo interpretar y analizar sus textos de manera correcta. 

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4 comentarios en “Animales de guerra (I): berserker, úlfhéðnar y svinfylking”

  1. Pues valió la pena la espera! Y también comprobar que sigues ahí trabajando incansable! Por supuesto lo mejor que he leído al respecto. Me gusta mucho la aproximación desde la prehistoria, y el recorrido por otros momentos y situaciones. Es posible, como señalas, que finalmente se tratase de una adaptación de otros mitos anteriores… Aunque como tú dices también, en realidad estamos hablando de teorías. Es decir, creo que en realidad no podemos saber si existieron realmente. Y que, al margen de evidentes exageraciones, tal vez estuvieran presentes de alguna manera y en algunos momentos. Estoy deseando leer la segunda parte!! Creo que la aproximación arqueológica es muy importante. Muchas gracias por el trabajo que haces!

  2. Muy buen articulo, encantado de ser Patreon y poder leer tu trabajo.
    El contenido está muy conseguido y agradezco la organización previa y durante el mismo. Desde luego la presencia de los «hombres-lobo» es redundante por todo el mundo. En Asia se repite de nuevo con los Kitsune (mujeres zorro) y otras criaturas con nombres más complicados. Por desgracia, supongo que como tantos aficionados a la cultura Nórdica, siempre nos hemos de mover entre el mito, la arqueología y la suposición… Ojala hubieran empezado a escribir antes algo más que el Ogham.
    Ánimo con futuros proyectos! Espero con muchas ganas el articulo sobre las mujeres de escudo (y en general sobre las mujeres nórdicas). Un saludo!!

  3. Excelente artículo! Lo publicaste hace ya un par de semanas, pero con esto de las navidades no había tenido tiempo para echarle un vistazo. Nada como un 1 de enero para sentarse y leerlo tranquilamente. Como siempre me encanta lo bien que está documentado, y la excelente redacción que siempre hace que me sepa a poco. Gracias por tu dedicación Laia!

    1. ¡Muchísimas gracias! Me alegera que te haya gustado, este artículo me llevó bastante tiempo 🙂

      En unos días subiré la segunda parte.

      ¡Un saludo y Feliz Año!

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